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San Pablo: de barrio solitario a lugar de moda en Zaragoza
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San Pablo

De barrio histórico a lugar de moda en Zaragoza

El barrio de San Pablo, popularmente conocido como El Gancho, es uno de los barrios de Zaragoza con más historia a sus espaldas y, sin duda, uno de los que más cambios ha experimentado en estos últimos años.

Tras una época en la que las calles de El Gancho eran unas desconocidas para gran parte de los zaragozanos, el barrio de San Pablo ha resurgido hasta convertirse en uno de los más atractivos para el ocio zaragozano y así lo muestran sus calles llenas de diversidad, que apuestan por el ocio, la cultura y la gastronomía. La Bóveda del Albergue, el Oasis Club Teatro, el Mercado Central, El Sótano Mágico, los huertos urbanos, los solares recuperados, las tiendas de ropa vintage o los locales llenos de negocios creativos o el centro cultural Las Armas, que cada semana apuesta por la cultura zaragozana con conciertos, mercadillos o talleres, han convertido El Gancho en un espacio en el que cualquier manifestación de la cultura y el ocio tiene su lugar. Incluida, por supuesto, la gastronomía.

¿Por qué se llama San Pablo o El Gancho?

Tras la reconquista de Zaragoza por Alfonso I, se construyó una ermita dedicada a San Blas entre los cultivos, que más tarde cambiaría su advocación a San Pablo, dando nombre al nuevo barrio zaragozano. Esta ermita también tiene mucho que ver con el nombre popular con el que se conocen estas calles: El Gancho, que hace referencia a la hoz con la que los feligreses cortaban las malashierbas que se encontran de camino a la iglesia.

Los ‘ganchos’ de San Pablo

Un paseo por la cocina más internacional e innovadora sin salir de Zaragoza

Pollería San Pablo

La Pollería San Pablo ha pasado de ser la tienda de pollos del barrio a uno de los bares de moda de Zaragoza. Manteniendo su alma de pequeño negocio y el mostrador original de la antigua pollería, este local ha conquistado a los amantes de la originalidad con sus elaboraciones, sencillas pero creativas. Pablo Soler y Raúl Poscac han demostrado que no hacen falta grandes artificios para conseguir un resultado único. Con tan solo una termomix, una pequeña parrilla eléctrica y un microondas han logrado tener una oferta variada y propuestas muy originales.

Los bollos rellenos son el plato estrella del local, que puedes encontrar opciones fijas como los bollos de pollo, de chipirón o de mejillones, pero también nuevas combinaciones con las que chuparte los dedos. También encontrarás opciones vegetarianas y veganas y platos adaptados a cualquier intolerancia alimenticia; todos ellos elaborados con productos locales y de temporada.

Calle San Pablo, 28-30

Lo llevas crudo

En San Pablo también encontramos una propuesta muy interesante y diferente: la cocina crudívora. Tal y como ya adelanta el nombre del establecimiento, Andrea Lledó, propietaria del local, ha apostado por una carta en la que el 80% de los platos pertenecen a este régimen alimentario. De este modo, las verduras, las hortalizas, los cereales y las semillas juegan un papel fundamental. Sin embargo, esto no quiere decir que toda su oferta sea vegatariana o vegana, también se pueden encontrar embutidos, montaditos de jamón con tomate o tartar de salmón.

Calle San Pablo, 26

Gilda

El Bar Gilda es otro de los bares que contribuye a hacer de El Gancho uno de los barrios de Zaragoza más vivos y transitados en los últimos años. Este local tiene la esencia del bar de toda la vida en el que predominan los vinagrillos y los montaditos, convirtiéndose en el lugar idóneo para el vermut mañanero del domingo.

Este local ha apostado por reinventar la tradición banderillera, dándole una vuelta a la gilda común con diferentes propuestas. El arenque es otro de sus grandes protagonistas, empleado para elaborar el “Guardia civil”: montadito de lomo de arenque, tomate, pimiento y pepinillo; pero también podrás encontrar otras opciones igual de apetitosas como los montaditos de jamón batido, el hummus de mejillones o el combo de patatas, aceitunas, mejillones y boquerones en salsa espinaler.

Calle San Pablo, 38

El Broquel

La Taberna Broquel es una opción perfecta para quienes quieren arriesgarse con nuevos y exóticos sabores, muy diferentes de los que puedes encontrar en cualquier otro establecimiento convencional. Este local está especializado en carnes exóticas procedentes de distintas partes del mundo. Aquí podrás disfrutar de carne de ñu, cebra, canguro, reno, corzo, oryx, kundú y muchas más; pero también de otras opcioines más comunes y tradicionales como el ternasco de Aragón, pollo de corral, cerdo ibérico, pato o pavo.

Una de sus especialidades más demandadas es el huevo de avestruz frito con patatas fritas caseras, chorizo, longaniza y virutas de jamón ibérico. No obstante, es una esquisitez que únicamente elaboran para un mínimo de ocho comensales.

Calle Broqueleros, 3

El Buque

El Buque abrió sus puertas en el barrio San Pablo en octubre de 2017, y lo hizo acuñando un concepto muy claro: terraza-brasería. Además, apuesta por un producto autóctono y de calidad, predominando en sus platos el ternasco de Aragón como ingrediente estrella.

El Buque tiene la particularidad de ser una terraza al aire libre, bajo una carpa, con mesas alargadas y que cuenta con su propio huerto -el cual se puede visitar-, del que se toman las especias que aderezan y sazonan los platos. Además, no solo ha apostado por el producto aragonés en sus platos, sino que también en su carta de vinos también destacan los de la región.

Plaza Mariano de Cavia, 2

Restaurante Las Armas

Que El Gancho se haya convertido en uno de los barrios de moda de los últimos años es, en gran parte, por el centro cultural Las Armas, que todas las semanas anima el barrio con actividades, talleres, música y gastronomía. En su restaurante, podemos ver también la multiculturalidad presente en el barrio. Aunque la cocina se basa en la dieta mediterránea con productos de temporada, también se pueden encontrar platos más internacionales procedentes de México como los jalapeños con tequila; India, como los papadums; Nueva York, como los bocadillos de pastrami; y otros lugares. La carta está compuesta con platos aptos para todos los públicos, incluyendo también opciones vegetarianas y aptas para celiacos, para que todo aquel que asista pueda disfrutar de los eventos culturales y conciertos con alguno de sus bocadillos, tapas y raciones.

Calle las Armas, 66

La Columna Gastrobar

Si la Pollería San Pablo había “reciclado” el local de la antigua pollería, La Columna Gastrobar hizo lo propio con su local de la calle San Pablo, en el que anteriomente se fabricaba aceite. Este establecimiento ha apostado por una oferta variada y flexible. En él encontrarás desde un menú degustación compuesto por siete platos con productos de temporada y un postre, a un gran abanico de tapas y raciones, entre las que destacan los huevos rotos.

Calle San Pablo, 26

El Mercado Central

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El gigante que derribó la muralla de Zaragoza

A la entrada del barrio San Pablo encontramos el Mercado Central, uno de los edificios más emblemáticos y con más movimiento de Zaragoza. Su ubicación no es una mera casualidad y es que ahí se encontraba el gran mercado medieval de la ciudad, lo que hizo que los pequeños comerciantes de la época comenzaran a instalarse en el nuevo barrio por la proximidad a sus trabajos y almacenes. Hoy en día, todavía existen calles cuyos nombres hacen referencia a estos negocios, como la calle Las Armas o la calle Aguadores.

Con el crecimiento de la ciudad, surgió la necesidad de renovar las infraestructuras y ampliar las fronteras. Fue entonces cuando se le encargó a Félix Navarro Pérez el proyecto del nuevo mercado, para el que hubo que derribar parte de la muralla de la ciudad. Tan solo ocho años más tarde, en 1903 se inauguraba el Mercado Central, un edificio propio de una ciudad moderna y en crecimiento. Su diseño y estructura de hierro tienen influencias parisinas, ya que Félix Navarro tenía gran predilección por la Torre Eiffel de París, sin embargo, para el exterior se decantó por elementos más neoclásicos como las galerías de arcos.

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